Cuando un paciente tiene piedras en la vesícula y empieza a informarse sobre las diferentes opciones de tratamiento puede surgir una pregunta: ¿es necesario quitar siempre la vesícula o, en determinados casos, es posible conservarla?

La respuesta no consiste en enfrentar dos técnicas. La colecistectomía laparoscópica continúa siendo el tratamiento estándar para la mayoría de los pacientes con enfermedad sintomática de la vesícula y es una técnica segura y eficaz. Sin embargo, en pacientes cuidadosamente seleccionados puede valorarse una cirugía de preservación vesicular.

El Dr. Santos Jiménez de los Galanes, especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Ruber Internacional, explica por qué la clave está en individualizar la indicación y seleccionar la técnica más adecuada para cada paciente.

La colecistectomía sigue siendo el tratamiento estándar

Hablar de preservación de la vesícula no significa estar en contra de la colecistectomía.

La colecistectomía laparoscópica, intervención mediante la cual se extirpa la vesícula a través de pequeñas incisiones, ha permitido tratar de manera eficaz millones de casos de litiasis biliar, colecistitis y otras complicaciones biliares.

“Es una de las grandes cirugías de la historia moderna. Es segura, eficaz y continúa siendo el tratamiento estándar para la mayoría de los pacientes”, explica el Dr. Santos Jiménez.

Por tanto, cuando la vesícula está enferma, no funciona adecuadamente o existe un riesgo de complicaciones, la colecistectomía puede ser la opción más apropiada.

¿Por qué plantearse entonces conservar la vesícula?

Que una técnica sea eficaz y constituya el tratamiento de referencia no significa necesariamente que deba aplicarse de la misma manera a todos los pacientes.

Uno de los avances de la medicina y de la cirugía moderna ha sido precisamente la individualización de los tratamientos. El objetivo es valorar las características de cada paciente y determinar qué alternativa ofrece una mejor relación entre beneficios y riesgos.

“No se trata de enfrentar colecistectomía y preservación vesicular. Se trata de elegir correctamente la técnica quirúrgica para un paciente determinado”, señala el especialista.

Además, la vesícula biliar tiene una función fisiológica: almacena y concentra la bilis producida por el hígado y participa en su liberación durante la digestión. Aunque la mayoría de las personas puede desarrollar una vida normal después de una colecistectomía, algunos pacientes pueden presentar síntomas digestivos tras la intervención.

¿Cuándo puede conservarse una vesícula con piedras?

La preservación vesicular no está indicada para todos los pacientes con cálculos biliares. Tampoco debe considerarse un objetivo que haya que conseguir a toda costa.

Para poder valorar esta alternativa deben cumplirse determinadas condiciones. Entre otras cuestiones, el cirujano debe estudiar:

  • Que la vesícula conserve una función adecuada.
  • Que su anatomía sea favorable.
  • Las características, número y tamaño de los cálculos biliares.
  • Los síntomas y antecedentes del paciente.
  • La ausencia de situaciones en las que conservar la vesícula pueda incrementar el riesgo de complicaciones.
  • Que el paciente comprenda los beneficios, limitaciones y riesgos de esta alternativa.

La selección del paciente es, por tanto, fundamental.

Tres ideas ante un diagnóstico de piedras en la vesícula

Ante la presencia de cálculos biliares, el Dr. Santos Jiménez destaca tres mensajes fundamentales.

El primero es que la colecistectomía sigue siendo el tratamiento estándar y probablemente la mejor alternativa para la mayoría de los pacientes.

El segundo es que la vesícula no es un órgano inútil. Tiene una función dentro del sistema digestivo y, aunque la colecistectomía presenta buenos resultados, algunos pacientes pueden experimentar síntomas posteriormente.

Y el tercero es que la preservación vesicular puede valorarse en pacientes muy seleccionados, siempre después de realizar un estudio adecuado y explicar claramente sus posibles beneficios y riesgos.

No se trata de conservar la vesícula a cualquier precio

La preservación de la vesícula debe responder siempre a un criterio médico.

“Si la vesícula está enferma, la quitaremos. Si no funciona, la quitaremos. Y si existe riesgo de complicaciones, realizaremos una colecistectomía laparoscópica”, explica el Dr. Santos Jiménez.

Sin embargo, cuando la vesícula funciona, la anatomía es favorable, los cálculos presentan unas características adecuadas y el paciente comprende los beneficios y los riesgos, la preservación vesicular puede convertirse en una posibilidad real.

El objetivo de la cirugía actual no es aplicar la misma solución a todos los pacientes, sino seleccionar la alternativa que tenga mayor sentido para cada caso concreto.