Cuando hablamos de cirugía láser para hemorroides, es habitual pensar que se trata de la mejor opción para cualquier paciente. Sin embargo, la realidad es otra: la clave no está en la técnica, sino en hacer una indicación correcta.
No todos los pacientes con hemorroides son candidatos a láser. Y entender esto es fundamental para obtener buenos resultados.
Clasificación de las hemorroides: el punto de partida
Para decidir el tratamiento más adecuado, lo primero que hacemos es clasificar las hemorroides en función de su grado. Esta clasificación se basa principalmente en el grado de prolapso (es decir, si las hemorroides salen hacia fuera o no).
- Grado I: sangran, pero no prolapsan
- Grado II: prolapsan con el esfuerzo, pero se reducen de forma espontánea
- Grado III: prolapsan y requieren reducción manual
- Grado IV: permanecen prolapsadas de forma continua
Esta clasificación no es solo teórica: es la base sobre la que decidimos el tratamiento más adecuado en cada caso.
¿En qué casos indicamos la cirugía láser?
La cirugía láser hemorroidal tiene un papel muy concreto dentro del tratamiento actual. No es universal, pero sí muy útil en pacientes bien seleccionados.
De forma general, solemos indicarla en:
- Hemorroides grado II con sangrado persistente, que no responden a tratamiento conservador
- Hemorroides grado III, especialmente cuando el paciente busca una recuperación más rápida
- Algunos casos de grado IV seleccionados, siempre que las características lo permitan
Uno de los perfiles donde el láser aporta mayor valor es en pacientes que priorizan una rápida reincorporación a su vida diaria, ya sea por trabajo, actividad física o calidad de vida.
¿Cuándo no es la mejor opción?
Tan importante como saber cuándo usar el láser, es saber cuándo no hacerlo.
No suele ser la técnica ideal en:
- Grandes prolapsos irreductibles
- Pacientes con patología anal compleja asociada (fisuras, fístulas, etc.)
- Casos en los que se requiere una resección amplia de tejido
En estas situaciones, otras técnicas quirúrgicas pueden ofrecer mejores resultados a largo plazo.
El error más frecuente: elegir la técnica antes que el diagnóstico
Uno de los errores más comunes hoy en día es acudir a consulta preguntando directamente por el láser, como si fuera la solución universal.
Pero en cirugía, esto funciona justo al revés.
El láser no es el tratamiento, es una herramienta.
Lo verdaderamente importante es elegir la técnica adecuada para cada paciente.
Una indicación incorrecta, aunque se utilice la mejor tecnología, puede traducirse en malos resultados, recaídas o persistencia de síntomas.
La importancia de una valoración especializada
Cada paciente es diferente. Por eso, la valoración por un cirujano especialista en patología hemorroidal es clave.
El Dr. Santos Jiménez de los Galanes, especialista en cirugía general y del aparato digestivo en el Hospital Ruber Internacional, cuenta con amplia experiencia en el tratamiento personalizado de las hemorroides, utilizando técnicas como el láser solo cuando realmente aportan beneficio al paciente.
Este enfoque individualizado es lo que permite no solo tratar la enfermedad, sino hacerlo con el menor impacto posible.
No todos los pacientes con hemorroides son candidatos a cirugía láser, y eso no es una limitación, sino una ventaja.
Significa que hoy disponemos de múltiples opciones y que podemos elegir la mejor para cada caso.
Porque, en realidad, el éxito no depende del láser, sino de tomar la decisión correcta.


