Cuando un paciente acude a consulta por hemorroides, una de las ideas más frecuentes es pensar que la cirugía es la solución definitiva. Sin embargo, esto no siempre es así.
No todo paciente con hemorroides necesita operarse.
Y en algunos casos, la cirugía no solo no es necesaria, sino que tampoco es la mejor opción.
La cirugía no es el primer paso
Es importante entender que el tratamiento de las hemorroides sigue una escala.
Antes de plantear una intervención quirúrgica, existen medidas conservadoras que, en muchos casos, son suficientes para controlar los síntomas:
- Cambios en la alimentación
- Mejora del tránsito intestinal
- Tratamientos tópicos o farmacológicos
- Modificación de hábitos
La cirugía se reserva para aquellos casos en los que estas medidas no funcionan o los síntomas son persistentes y afectan a la calidad de vida.
¿En qué casos no suelo recomendar cirugía?
Existen situaciones muy concretas en las que, de forma general, no está indicada la cirugía:
Hemorroides grado I (sin prolapso)
Cuando solo existe sangrado ocasional sin salida de las hemorroides, el tratamiento suele ser médico y conservador.
Episodios agudos aislados
Pacientes que presentan molestias puntuales, sin continuidad en el tiempo, no suelen beneficiarse de una cirugía.
Síntomas leves y controlables
Si el paciente puede llevar una vida normal con medidas sencillas, la cirugía no aporta un beneficio claro.
Cuando el problema no son las hemorroides
En muchas ocasiones, el origen del problema está en factores como el estreñimiento, el esfuerzo al defecar o hábitos intestinales inadecuados.
En estos casos, operar sin corregir la causa puede hacer que el problema reaparezca.
Operar sin indicación puede ser un error
Uno de los aspectos más importantes en cirugía es saber cuándo no intervenir.
Operar cuando no está claramente indicado puede generar más problemas que beneficios.
La cirugía debe cumplir siempre tres objetivos:
- Mejorar la calidad de vida
- Resolver síntomas persistentes
- Estar bien justificada
No se trata de operar más, ni de utilizar siempre la tecnología más avanzada.
Se trata de tomar la decisión correcta en cada paciente.
La mejor cirugía es la que está bien indicada
En medicina, y especialmente en cirugía, hay una idea clave que conviene recordar:
No siempre hacer más es hacerlo mejor.
De hecho, en muchos casos, la mejor decisión quirúrgica es aquella en la que no se opera.
Esto no significa no tratar, sino tratar de forma adecuada, adaptando el enfoque a cada situación.
El valor de una valoración personalizada
Cada paciente es diferente, y por eso el tratamiento debe ser individualizado.
El Dr. Santos Jiménez de los Galanes, especialista en cirugía general y del aparato digestivo en el Hospital Ruber Internacional, basa su enfoque en una valoración completa, indicando cirugía solo cuando realmente aporta beneficio al paciente.
Cuando está indicada, técnicas como la cirugía láser pueden ofrecer una recuperación más cómoda. Pero cuando no lo está, evitar la cirugía es la mejor decisión.
No todos los pacientes con hemorroides deben operarse.
La cirugía es una herramienta muy eficaz, pero debe utilizarse en el momento adecuado y en el paciente adecuado.
Porque, al final, la mejor cirugía no es la más avanzada, sino la mejor indicada.
Si tienes dudas sobre tu caso, lo más importante es una valoración por un especialista que pueda orientarte de forma clara y honesta.


