La preparación para una cirugía comienza mucho antes de entrar en quirófano. Aunque muchas personas centran toda su atención en la intervención en sí, lo cierto es que las condiciones en las que un paciente llega a la operación influyen de forma directa en la recuperación y en la aparición de posibles complicaciones.

El Dr. Santos Jiménez de los Galanes, especialista en cirugía general y del aparato digestivo, destaca la importancia de una correcta preparación preoperatoria como parte fundamental del éxito quirúrgico.

La cirugía empieza antes del quirófano

Cuando hablamos de cirugía, solemos pensar únicamente en el momento de la intervención. Sin embargo, el proceso quirúrgico comienza días o incluso semanas antes, con una adecuada valoración y preparación del paciente.

El objetivo es sencillo: llegar a la cirugía en las mejores condiciones posibles para favorecer una recuperación más rápida, segura y con menos complicaciones.

La importancia del estado físico

Uno de los aspectos más importantes es el estado funcional del paciente. Mantener un mínimo nivel de actividad física antes de una intervención se asocia a mejores resultados postoperatorios.

Evidentemente, cada persona tiene unas capacidades y limitaciones diferentes, pero dentro de las posibilidades de cada paciente, mantenerse activo ayuda a:

  • Mejorar la capacidad respiratoria y cardiovascular.
  • Reducir complicaciones postoperatorias.
  • Favorecer una recuperación más rápida.
  • Recuperar antes la autonomía tras la cirugía.

Incluso pequeños hábitos, como caminar diariamente o evitar largos periodos de inactividad, pueden resultar beneficiosos.

El estado nutricional: un factor clave

La nutrición es otro pilar fundamental en la preparación quirúrgica.

La desnutrición continúa siendo un problema frecuente y muchas veces pasa desapercibida. Sin embargo, tiene un impacto directo en la evolución después de la cirugía.

Un mal estado nutricional puede:

  • Aumentar el riesgo de infecciones.
  • Retrasar la cicatrización.
  • Favorecer complicaciones.
  • Prolongar la estancia hospitalaria.

Por este motivo, cualquier pérdida de peso no intencionada antes de una intervención debe ser valorada por el especialista.

En algunos casos, puede ser necesario realizar ajustes en la alimentación o incluso pautar soporte nutricional específico antes de la cirugía.

Revisar la medicación antes de la intervención

Otro aspecto esencial es revisar toda la medicación habitual del paciente.

Existen determinados fármacos que pueden requerir:

  • Ajustes de dosis.
  • Suspensión temporal.
  • Sustitución por otros tratamientos.

Esto ocurre especialmente con medicamentos anticoagulantes, antiagregantes, tratamientos para la diabetes o determinados suplementos.

Una gestión inadecuada de la medicación puede influir negativamente tanto en la intervención como en la recuperación posterior. Por eso, es fundamental seguir siempre las indicaciones del equipo médico y no suspender tratamientos por cuenta propia.

El tabaco y la cirugía

El consumo de tabaco está claramente relacionado con un mayor riesgo de complicaciones quirúrgicas.

Fumar incrementa especialmente:

  • Las complicaciones respiratorias.
  • Las infecciones.
  • Los problemas de cicatrización.
  • El riesgo de mala recuperación de las heridas.

Por ello, abandonar el tabaco antes de una intervención quirúrgica es una de las recomendaciones más importantes. Incluso unas pocas semanas sin fumar antes de la cirugía pueden aportar beneficios significativos.

Planificar el postoperatorio también es importante

La recuperación no termina al recibir el alta hospitalaria.

Uno de los aspectos que con más frecuencia se pasa por alto es la organización del postoperatorio en casa. Contar con apoyo familiar, ayuda en determinadas tareas y una planificación adecuada facilita enormemente la recuperación.

Antes de la intervención conviene tener en cuenta:

  • Quién podrá ayudar durante los primeros días.
  • Cómo será la movilidad en casa.
  • La preparación de comidas o medicación.
  • El tiempo estimado de reposo o baja laboral.

Una buena organización reduce estrés y favorece una recuperación más cómoda y segura.

La información al paciente: fundamental para afrontar la cirugía con tranquilidad

Comprender, al menos de forma general, en qué consiste el procedimiento, cuáles son los riesgos y cómo será la recuperación ayuda al paciente a afrontar la cirugía con mayor tranquilidad y confianza.

Resolver dudas, conocer las recomendaciones médicas y mantener una comunicación clara con el cirujano forma parte también de una buena preparación preoperatoria.

Prepararse correctamente para una intervención quirúrgica es mucho más que acudir en ayunas el día de la operación.

El estado físico, la nutrición, el control de la medicación, el abandono del tabaco y la planificación del postoperatorio son factores que influyen directamente en la recuperación y en el éxito de la cirugía.

Cada paciente es diferente, por lo que una valoración individualizada y un seguimiento adecuado por parte del especialista son fundamentales para conseguir los mejores resultados.