La diástasis abdominal suele asociarse al embarazo y al periodo inmediatamente posterior al parto. Sin embargo, la separación de los músculos rectos del abdomen puede mantenerse durante años y continuar provocando problemas mucho tiempo después de haber finalizado los embarazos.

Dolor lumbar, debilidad de la pared abdominal, molestias digestivas o un abombamiento persistente del abdomen son algunas de las consecuencias que pueden presentar determinados pacientes. Cuando la diástasis es importante y el tratamiento conservador no resulta suficiente, puede ser necesario valorar una reparación quirúrgica de la pared abdominal.

Actualmente, determinadas técnicas mínimamente invasivas permiten corregir la diástasis mediante pequeñas incisiones y reconstruir la anatomía de la pared abdominal.

¿Qué es la diástasis abdominal?

La diástasis de rectos consiste en una separación excesiva de los músculos rectos abdominales como consecuencia de un ensanchamiento y debilitamiento de la línea alba, el tejido que los une en la zona central del abdomen.

El embarazo es uno de los principales factores asociados a su aparición, debido al aumento progresivo del volumen abdominal. Esta situación puede ser especialmente relevante después de embarazos múltiples o gemelares, en los que la pared abdominal se encuentra sometida a una mayor distensión.

Aunque en algunos casos mejora después del parto y mediante ejercicios específicos de recuperación abdominal, en otros la separación puede persistir durante años.

La diástasis abdominal no es solo un problema de mujeres jóvenes

Uno de los errores más frecuentes es pensar que la cirugía de la diástasis está reservada a mujeres jóvenes que han dado a luz recientemente.

La realidad es diferente. Una diástasis desarrollada durante el embarazo puede permanecer durante décadas y manifestarse o hacerse más sintomática con el paso del tiempo.

Un ejemplo es el caso que mostramos en el vídeo que acompaña a este artículo: una paciente de 57 años que presentaba una gran diástasis abdominal después de haber tenido dos embarazos gemelares.

Con el paso de los años, esta alteración de la pared abdominal se había asociado a dolor lumbar, molestias digestivas, alteraciones del tránsito intestinal y un importante abombamiento en la parte inferior del abdomen que resultaba incómodo para la paciente también desde el punto de vista estético.

Por tanto, la edad o el tiempo transcurrido desde los embarazos no son, por sí solos, los elementos que determinan la necesidad de tratamiento. Lo importante es estudiar la situación de la pared abdominal, los síntomas y las características de cada paciente.

¿Cuándo puede ser necesario operar una diástasis abdominal?

No todas las diástasis necesitan cirugía. El tratamiento debe individualizarse y, en determinados pacientes, el trabajo específico de fisioterapia y fortalecimiento de la musculatura abdominal puede desempeñar un papel fundamental.

Sin embargo, cuando existe una separación importante de los músculos, alteraciones funcionales o síntomas persistentes que afectan a la calidad de vida, puede estar indicada una valoración quirúrgica.

El objetivo de la intervención no es únicamente corregir el aspecto externo del abdomen. La diástasis implica una alteración estructural de la pared abdominal y su reparación busca recuperar su anatomía y funcionalidad.

Reparación endoscópica de la diástasis mediante pequeñas incisiones

En pacientes seleccionados, la diástasis puede tratarse mediante una reparación endoscópica preaponeurótica, un abordaje mínimamente invasivo que permite trabajar sobre la pared abdominal evitando grandes incisiones.

En el caso mostrado en el vídeo, la intervención consistió en aproximar nuevamente los músculos rectos abdominales mediante una plicatura y reforzar posteriormente la reparación con la colocación de una malla.

Todo el procedimiento se realizó a través de tres pequeñas incisiones de aproximadamente 5 milímetros, situadas de manera que quedan ocultas bajo la línea del bikini.

Este tipo de abordaje permite realizar una reconstrucción de la pared abdominal reduciendo el tamaño de las incisiones y buscando, además del resultado funcional, minimizar el impacto estético de la cirugía.

¿Cómo es la recuperación después de la cirugía?

La recuperación forma parte del propio tratamiento de la diástasis.

Tras la intervención pueden mantenerse temporalmente drenajes, que se retiran posteriormente según la evolución de cada paciente. La recuperación continúa después del alta y debe realizarse de manera progresiva.

La fisioterapia y los ejercicios específicos de recuperación de la pared abdominal tienen un papel especialmente importante en esta fase. El objetivo es recuperar progresivamente la función muscular y conseguir que la reparación quirúrgica vaya acompañada de una adecuada rehabilitación de toda la pared abdominal.

Un tratamiento que debe adaptarse a cada paciente

La diástasis abdominal no debe entenderse exclusivamente como una alteración estética ni como un problema limitado a los meses posteriores al embarazo.

Puede persistir durante años y, en determinados pacientes, asociarse a síntomas que condicionan su actividad cotidiana y su calidad de vida.

Por este motivo, antes de decidir el tratamiento es fundamental realizar una valoración individualizada de la pared abdominal, estudiar la magnitud de la diástasis y determinar si existe indicación quirúrgica y qué técnica resulta más adecuada.

Las técnicas mínimamente invasivas han ampliado las posibilidades de tratamiento y permiten, en pacientes seleccionados, reparar la pared abdominal mediante pequeñas incisiones y acompañar posteriormente la cirugía de un programa específico de recuperación y fisioterapia.