Tras una cirugía abdominal, una de las preguntas más habituales en consulta es:
“Doctor, ¿cuándo puedo volver a hacer ejercicio?”

El Dr. Santos Jiménez de los Galanes, cirujano general y del aparato digestivo del Hospital Ruber Internacional, explica que retomar la actividad física es fundamental para una buena recuperación, pero siempre respetando los tiempos biológicos de cicatrización interna.

Hoy en día, gracias a la cirugía mínimamente invasiva, Laparoscópica y robótica, los pacientes experimentan menos dolor, menos complicaciones y una recuperación más rápida. Sin embargo, es importante no caer en un error frecuente: confundir pequeñas incisiones externas con una cirugía “menor”.

Aunque las heridas en la piel sean pequeñas, la cirugía intraabdominal sigue siendo una cirugía mayor, especialmente cuando se intervienen órganos como el intestino, el colon o el hígado.

La clave: no guiarse solo por la herida externa

La piel cicatriza relativamente rápido, pero la cicatrización interna necesita semanas. Adelantar esfuerzos antes de tiempo puede aumentar el riesgo de complicaciones como hernias, dolor persistente o retrasos en la recuperación.

Por eso, la vuelta al ejercicio debe hacerse de forma progresiva y por fases.

Fases de recuperación y actividad física tras una cirugía digestiva

Primera fase: primeros días (0–7 días)

Durante la primera semana el objetivo no es hacer ejercicio, sino volver a moverse.

Se recomienda:

  • Levantarse y caminar el mismo día o al día siguiente de la cirugía
  • Realizar paseos cortos varias veces al día, incluso dentro de casa
  • Evitar el reposo absoluto prolongado

Caminar ayuda a:

  • Mejorar el tránsito intestinal
  • Reducir el riesgo de trombosis
  • Disminuir el dolor postoperatorio

Segunda fase: semanas 1 y 2

Si la evolución es favorable y no hay complicaciones, se puede aumentar progresivamente la actividad.

Actividades recomendadas:

  • Caminatas más largas y a mayor ritmo
  • Bicicleta estática suave
  • Ejercicios de movilidad y estiramientos ligeros

Todavía no es el momento para:

  • Correr
  • Hacer abdominales
  • Levantar peso

La progresión debe ser siempre gradual y sin dolor.

Tercera fase: de la semana 3 a la 6

A partir de la tercera semana, y dependiendo del tipo de cirugía realizada (no es lo mismo una apendicectomía que una resección hepática), se puede comenzar con ejercicio moderado.

Puede incluir:

  • Bicicleta elíptica
  • Natación suave (con heridas completamente cerradas y secas)
  • Ejercicios de fuerza ligera
  • Trabajo progresivo del core, sin dolor

El esfuerzo abdominal intenso debe retrasarse habitualmente hasta entre la cuarta y la sexta semana.

¿Cuándo volver al deporte intenso?

El deporte de impacto, el levantamiento de peso importante o los ejercicios abdominales exigentes solo deben retomarse tras valoración y autorización del cirujano.

Adelantarse al momento adecuado puede aumentar el riesgo de:

  • Hernias en los puertos de laparoscopia o robótica
  • Dolor abdominal crónico
  • Retraso global en la recuperación

Señales de alarma: cuándo parar y consultar

Durante la recuperación, no todo es normal. Es importante detener la actividad física y consultar si aparece:

  • Dolor localizado que va en aumento
  • Inflamación, enrojecimiento o cambios en las heridas
  • Sensación de bulto o tirantez abdominal
  • Fiebre o malestar general