Hemos realizado en el Hospital Ruber Internacional una cirugía laparoscópica de bajo impacto en una paciente que presentó cólicos biliares durante su embarazo, en el segundo trimestre de gestación.

Cálculos biliares durante el embarazo

Es relativamente frecuente que las mujeres embarazadas desarrollen piedras en la vesícula. Esto ocurre porque el aumento de los niveles de progesterona enlentece el vaciamiento vesicular, favoreciendo que la bilis se estanque y puedan formarse cálculos. El riesgo es mayor en mujeres con antecedentes familiares de litiasis biliar o en aquellas que siguen dietas ricas en grasas.

En este caso, la paciente debutó con un cuadro de dolor en el lado derecho del abdomen, acompañado de náuseas y vómitos. Para confirmar el diagnóstico, realizamos una ecografía y una analítica, descartando infección o afectación hepática y confirmando que se trataba de un cólico biliar.

Manejo durante el embarazo

Debido al estado de gestación, optamos por posponer la cirugía hasta después del parto. Durante el embarazo se instauró un tratamiento médico individualizado, con fármacos para controlar el dolor, junto con recomendaciones dietéticas y posturales. Gracias a este manejo, la paciente permaneció asintomática hasta el nacimiento de su bebé.

Cirugía laparoscópica de bajo impacto

Una vez finalizado el embarazo, hemos realizado la intervención quirúrgica mediante una técnica de laparoscopia de bajo impacto. Esta consiste en aplicar un neumoperitoneo a baja presión, reduciendo la distensión abdominal y, por tanto, el dolor postoperatorio.

Además, sustituimos las incisiones habituales de 5 y 10 mm por incisiones de apenas 2 mm, lo que aporta importantes ventajas:

  • Menor dolor tras la cirugía
  • Recuperación más rápida
  • Mejor resultado estético

Recuperación y alta precoz

Se trata de una cirugía ambulatoria, por lo que la paciente puede recibir el alta en menos de 24 horas. Además, utilizamos fármacos compatibles con la lactancia, lo que permite que la paciente pueda regresar a casa el mismo día y continuar dando el pecho a su bebé sin problemas.

Con este abordaje quirúrgico conseguimos que la paciente tenga una recuperación más rápida, menos dolorosa y con cicatrices mínimas, lo que supone una mejora significativa en la calidad de vida tras la cirugía.